Y el ungido se llevó la gloria

iglesia fuego

Era la mañana fría como suele ser en Bogotá, pero toda esa sensación térmica era eclipsada por los bellos cánticos que inundaban el lugar, en donde miles de personas recibían consuelo a través de las letras esperanzadoras y la música suave que provocaba una que otra lágrima en medio de algunos asistentes.

La ´atmósfera´ era ideal; melodía y armonía melancólicas, acompañaban las oraciones y cánticos a Dios en la gran bodega destinada ahora al culto. Un momento memorable.Leer más »

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