Los colombianos olvidamos con facilidad que la vida es sagrada

Nuestro país cuenta su historia desde la sangre que recorre sus ríos, mares, campos, poblaciones y selvas. Más de sesenta años en una guerra que se niega a desarraigarse de sus tierras, que nace en la pasión que caracteriza a sus nacionales, la cual en muchos casos los impulsa a ser los mejores artistas, escritores, científicos o deportistas; pero que envenena el alma de otros, a punto de llevarlos a matar o ser asesinados por una ideología.

Los muertos colombianos se cuentan por cientos de miles, por millones. Y en este contexto, los vivos no nos hemos percatado de su existencia. Ya estamos tan acostumbrados a ellos, que cuando las noticias reseñan un asesinato más, una víctima que deja hijos en condición de huerfandad, hogares destruidos o el dolor de la pérdida de un ser querido profundo en el alma, miramos hacia otro lado y asumimos que nada ha pasado. La indiferencia de la cotidianidad ha permeado tanto nuestros corazones, que los ha endurecido, enfriando el amor que debería despertar en nosotros como mínimo la empatía y solidaridad con quienes lloran a sus muertos. Ni siquiera las comunidades de fe nos hemos salvado de este fenómeno.Leer más »

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¿Se arrepiente, siendo de izquierda, de haber votado por Hugo Chávez? Entrevista a Gusmar Sosa, emigrante venezolano

El escritor Gusmar Sosa se ha consagrado como toda una revelación en el mundo de la narrativa de cuentos y novelas para hispanoamérica. Sus letras han recorrido el largo y el ancho del territorio latino, además del ibérico. Ha sido digno merecedor de varios premios y reconocimientos literarios por sus obras, entre las cuales se encuentra una novela publicada y participación en varios libros más con cuentos cortos, relatos y ficciones.

Este joven autor de origen venezolano y orgullo de su tierra por sus logros literarios, es también víctima de la difícil situación económica y política que afrenta su tierra natal. Esta crisis, no ha respetado posición social ni competencias académicas o profesionales de los ciudadanos del hermano país; y sus tentáculos han alcanzado con devastación a todos por igual. Algunos siguen resistiendo. Otros, como Gusmar, han tenido que abandonar la tierra de los vio nacer, para así, tratar de escampar de la tormenta que los ha dejado en la ruina económica, pero sobre todo, la moral.

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