“Centrado en Jesús”, Mark Baker – Reseña

Pocas veces un libro me lleva a la reflexión cada dos o tres párrafos. Me propuse leer este trabajo editorial con el único objetivo de expresar mi opinión del mismo en este espacio, a solicitud del teólogo argentino y editor Hernán Dalbes; sin embargo, mi compromiso se vio seriamente cuestionado por la calidad de las letras que me estaba encontrando en esta edición publicada por Juan Uno 1.

Centrado en Jesús es de ese tipo de documentos del cual no hay expectativas, no en el sentido que se asuma como malo, sino en el que no se sabe qué esperar. Pero debo decir que es un maravilloso tratado lleno de reflexiones teológicas que brindan herramientas prácticas para, no solamente el estudio teológico, sino que además para el desarrollo del trabajo pastoral y la predicación en nuestros días para nuestros pueblos.

En este, el autor, Mark Baker, hace una exposición de una serie de ideas que van llevando al lector a una comprensión divergente de diferentes principios sobre Jesús, el Evangelio y el Reino de Dios en palabras sencillas, pero con una complejidad atrapante. Esto, sin desprenderse de los principios fundamentales de la fe cristiana, aportando con ello cierta tranquilidad a lectores que no hayan tenido contacto con teologías emergentes o progresistas.

Una de las cosas que más me impactó de esta obra, es la contextualización al Jesús histórico, pero esta vez no desde la historia de la Palestina del Siglo I como suele encontrarse en la gran mayoría de textos, sino desde realidades latinoamericanas, lo cual no solamente enriquece profundamente la reflexión teológica en nuestras tierras, sino que además aporta herramientas valiosas para la construcción de pastorales relevantes, todo desde la experiencia del autor, quien realizó trabajos misioneros por varios años en Centroamérica.

Estas contextualizaciones abordan interesantes acercamientos sobre fenómenos religiosos ampliamente populares, respondiendo a interrogantes como el porqué de algunas imágenes de Dios que son frecuentes en los latinoamericanos, las cuales se han construido desde el patriarcado machista y la subsecuente adopción de la imagen Mariana como alternativa piadosa a dichas imágenes.

Entonces Baker propone en su obra una interesante ilustración al problema del pecado original desde la cotidianidad de una población centroamericana y sus habitantes. Para el autor, la manifestación de dicho pecado es la vergüenza, ¿Quién les enseñó que estaban desnudos? Esta vergüenza nace desde la falsa inferioridad que supondría el no poder llegar a ser como Dios, en consonancia a la tentación de la serpiente en el Edén. En ese sentido, Mark sostiene que la trampa es la misma hoy día: Producir vergüenza sobre la condición humana, ya que desde esta, de alguna manera se asume que no podemos ser como Dios, o ser dioses, como objeto final de fe.

En ese sentido, el texto critica algunos comportamientos eclesiásticos contemporáneos, los cuales de alguna manera coaccionan a los congregantes a asumir tal divinización a través de una suerte de santificación, que en el proceso los llevan a avergonzarse de su humanidad, buscando con ello, despojar a los cristianos de ella, tal como habría ocurrido en el génesis, cuando Adán y Eva buscaron ser como Dios, asumiendo su condición humana como inferior y avergonzante.

Pero la respuesta del cielo es aún más interesante. Dios no otorgó en última instancia tal divinización, sino que su respuesta fue hacerse humano. Así, Jesús, siendo Dios, se asumió como tal y buscó desde su humanidad, reivindicarla. La respuesta del mal es la cruz, pero la victoria de la resurrección está justamente en volver a traerla a la vida.

Para el autor de este maravilloso texto, redescubrir nuestra humanidad es una de las más altas expresiones de salvación, pues al asumirla seremos libres de los prejuicios y la vergüenza y nos identificaremos con la cruz y la resurrección de Jesús para poder comprender la libertad a la que el Padre nos está llamando. Jesús se asumió pobre, rechazado y marginado; no como objeto de vergüenza sino como oportunidad de redención, triunfando en la cruz sobre los principados y potestades desde esta misma condición, no adoptando otra.

A Jesús lo llevó a la cruz, no la ira del Padre, sino la del hombre que no asume su condición humana; lo cual desemboca en una vergüenza tal, que no le da más opción que proyectar su propia ira en Dios, pero Jesús vino a quitar tal vergüenza en el desarrollo de su plan de Salvación.

Sin duda la lectura de Centrado en Jesús de Mark Baker, será liberador para todos aquellos quienes, sin necesidad de haber tenido contacto profundo con la teología, deseen conocer a un Salvador contextualizado a nuestras realidades, misericordioso, amoroso, justo y sobre todo, con los brazos extendidos para mostrar al Padre a través de su vida en esta tierra en el pasado, pero caminando con nosotros en el presente.

Por: David A Gaitán
Twitter / @dabycito
Facebook / @DavidGaitanR 

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