¿Cómo debe prepararse la iglesia para afrontar temas como la homosexualidad y el aborto? Entrevista con Ulises Oyarzún

UlisesEs uno de los teólogos jóvenes más importantes del continente latinoamericano. Sus aportes han impactado la cristiandad en diferentes países hispanohablantes. Es conferencista de jóvenes, pastor, humorista y pensador contemporáneo.

Hablé con él en medio de su visita a Colombia, en la que fue invitado a participar en la Convocatoria de Especialidades Juveniles en Bogotá de este año, el 2015. Su charla es tan alegre y joven como su apariencia, un hombre que ha pisado grandes escenarios y pequeños también, es audaz a la hora de abordar temas teológicos y de la iglesia. Sus redes sociales están llenas de jóvenes y viejos, pastores y laicos; quienes encuentran en sus textos oportunidades de crecimiento e inquietud.

En esta oportunidad, era mucho mejor provecharlo para abordar temas sensibles de la cristiandad contemporánea, lo cual lo alejó por unos instantes de su humor, pero que como siempre, deja respuestas que llevan a la reflexión. Ojalá que ustedes disfruten tanto esta charla, como la disfruté yo.

¿Hacia dónde se dirige la iglesia cristiana en los próximos años?

Yo creo que la iglesia es diversa como lo es la sociedad y esto siempre ha sido así.

Hoy podemos encontrar un movimiento de iglesia “subterraneo”, de gente cristiana comprometida con la misión de Jesús, que están en una búsqueda de fe, pero en una estructura mucho más orgánica. Veo fenómenos; las iglesias históricas se están quedando sin gente, muchas de las congregaciones con años de presencia en nuestros países se están transformando en museos y veo mucho fervor en otros sectores; en lugares como las neo pentecostales, las cuales son más masivas.

Hay un amigo español que es teólogo y dice que el evangelicalismo en América Latina, si bien hasta ahora se ve entre comillas firme; es un bloque de hielo grande que está expuesto al sol y tarde o temprano, se va a ir derritiendo.

¿En qué sentido? En mi país, por ejemplo, en el último censo que se realizó, todos los evangélicos estaban esperanzados en que la iglesia protestante iba a crecer, pero nos llevamos una gran sorpresa. La iglesia Católica Romana se fue al suelo; de un 60% de representación total, pasaron a un 40%; los evangélicos se mantuvieron, aunque bajaron como uno o dos puntos porcentuales. Sin embargo,  los que crecieron fueron los ateos y los agnósticos. Eso ya es un signo; mi amigo, al parecer es un neo profeta (risas).

Es posible que muchos de los actuales movimientos multitudinarios, megas, en masa, estén viviendo en los últimos momentos de sus grandes experiencias. Posiblemente de aquí a 15 o 20 años, va a haber un descontento masivo y un buen número de personas van a salir de las iglesias y quizás, por qué no, van a ir en búsqueda de lugares más familiares, orgánicos, de un liderazgo no tan rígido, no tan vertical.

Al tiempo, se van a mantener sectores fundamentalistas; como una suerte de grupos cerrados que busquen protegerse de la posmodernidad, del momento en que estamos viviendo.

Así mismo, habremos otros que creo, preferiremos estar en un punto medio; ni tan liberales, donde se dé un paso que nos lleve a olvidar de la esencia del cristianismo, que es la visión de centrarnos en la persona de Jesús; ni tan fundamentalistas, que nos olvidemos de la misión con las gentes. Creo que en estos grupos nos vamos a mantener en medio de la trinchera, en el desafío de poder hacer iglesia en medio de  un mundo interesante, y a lo mejor, transitar la iglesia por senderos que no conocemos,  y bueno, quienes creemos en la guía del Espíritu Santo, sabemos que él nos va a llevar.

Contrario a lo que usted plantea, hay sectores al lado y lado del espectro que afirman que su iglesia es la verdadera, la de la “sana doctrina”; ¿Por qué creer que esto no es así?

Yo veo luces que me dan las Escrituras al respecto. Por ejemplo, en un momento en el Evangelio, aparecen los discípulos, se acercan a Jesús y le dicen que encontraron a algunos que liberan a personas en su nombre. Ellos le comentan que cuando vieron esto, les prohibieron hacerlo; Sin embargo, el Señor les dice, “¿Por qué se lo prohíben?; ¡Déjenlos!, porque el que no es contra mí, conmigo es”. Esto es muy interesante, pues los evangelios fueron escritos posteriormente a los textos de Pablo, los cuales fueron los primeros que aparecieron en la iglesia y mostraban una imagen del Jesús soberano y que gobierna el universo; entonces, como para equilibrar un poco esa mirada, aparecieron los evangelios como la otra cara de la moneda, mostrándonos a un Jesús humano.

Yo soy uno de los convencidos (y de acuerdo a algunos autores que he considerado), que los evangelios no aparecieron solo para salvar  a los no cristianos, sino para salvar a la iglesia misma, la cual se estaba transformando en un grupo hermético, que en pos de salvar la doctrina, no contaminarse, de acuerdo a unos textos apostólicos; se empezó a cerrar, a excluir. De esta manera, los evangelios aparecen para salvar a los cristianos y traer de nuevo a Jesús a la agenda.

¿Cuál fue el mensaje de los evangelios entonces a la iglesia  en ese contexto? Les advirtió del peligro de pensar que tenemos la franquicia de Jesús, o confundir la iglesia con el reino.

Volviendo al relato que mencionaba hace un momento, ahí aparecen un grupo de discípulos que prohíben a otros actuar en nombre de Jesús; ¿Quiénes son estos otros? Son exorcistas, personas que andaban haciendo el bien, que intentaban lidiar contra los poderes de oscuridad, pero que no estaban en el grupo oficial de los discípulos. Yo  creo entonces que estos textos (que me parecen formidable se encuentren en la Biblia, de lo contrario, todos estaríamos de acuerdo en que la unidad tendría que ser uniformidad), nos llevan a entender que la iglesia en un comienzo fue diversa y sus miembros lucharon  en medio de esta diversidad, en mantener la unidad en  hermandad.

Otro relato que me parece muy interesante es cuando Jesús  cuenta una parábola y dice que había un papá, quien tenía un campo y manda a sus dos hijos a trabajar. Uno de ellos le dijo, si voy; pero no fue. El otro le dijo, no voy; pero fue. El Maestro le pregunta a su audiencia, ¿Quién  se comportó como hijo; el que verbalizó su fe, pero terminó no haciendo lo que el padre quería o aquél que no verbalizó su obediencia, pero en esencia termina comportándose como debía? En el contexto judío, se es hijo cuando se parece a su papá, no por una cuestión genética; entonces me parece que ahí hay una polémica abierta que deja el Evangelio, ¿Quiénes son hijos y cuándo hablamos de hijos de Dios?

Claro, después de los siglos han aparecido posturas de la iglesia universal, el cuerpo místico de Cristo, entre otras, pero para mí estos textos del Evangelio me traen a tierra y propone una pregunta que es interesante. Posiblemente hay gente que no ha verbalizado su fe como nosotros queremos, pero en su esencia, en su comportamiento nos llevan la delantera.  La pregunta, reitero, sería; ¿Quién es hijo?

¿Es decir que grupos como los liberales tienen espacio en la iglesia?

Yo siempre me pregunto, ¿Cómo se es liberal?, ¿Cómo podemos determinar si alguien lo es o no?; Los esfuerzos deberían estar más bien en determinar quién pone más en peligro la esencia del Evangelio.

Por ejemplo; para algunos, ´liberal´ es quien no cree en la historicidad del Génesis; Sin embargo, si una persona que es etiquetada en este grupo tiene mucho más firme el amor al prójimo, mucho más serio el no discriminar, ayudar, etc; frente a otra persona que toma como literales todas las historias del primer libro del Pentateuco, pero la ordenanza  de amar al prójimo es una metáfora, si este individuo es capaz, siendo cristiano, con Biblia en mano, responder de manera violenta, levantarse en una respuesta armada; entonces  ¿tiene importancia el ser liberal o no?, ¿tiene importancia que se usen etiquetas, mientras el mensaje central del Evangelio y su praxis se arriesgan?

Pero el  Apóstol Pablo recomienda cuidar la sana doctrina

Me parece que en las cartas pastorales la sana doctrina no tiene que ver con volúmenes teológicos. Si uno va al texto cuando Pablo escribe, relaciona la sana doctrina con la palabra de piedad, pero; ¿Cuál es esa? Él dice que lo vimos, se encarnó. Es decir, la sana doctrina  es la misma persona de Jesús.

Percibo que la idea central de esto no son argumentos irrefutables,  sistemáticos, dogmáticos; sino básicamente el misterio de la persona de Jesucristo manifestado en su encarnación; ese sería entonces el enfoque de la sana doctrina desde el lente de la iglesia del primer siglo.

¿Cómo debe entonces la iglesia prepararse para afrontar temas actuales como la unión homosexual, aborto, etc?

Toda discusión ética tiene que ir de la mano con la misión.  Yo veo mentes muy liberales o progresistas que tal vez proponen ciertos caminos radicales que podrían crear rupturas  con el ritmo de la iglesia.

Por ejemplo; un pastor en alguna comunidad conservadora o tal vez en una congregación que aún está en ´pañales´, necesita tiempo para proveer formación, generar ideas, abrir espacios para crear debate, discusión, estudio de los temas. Los cambios siempre se tienen que hacer con amor.

Ahora, si tú eres un intelectual desde un escritorio; bueno, desde la comodidad de la oficina se pueden decir miles de cosas, pero estamos hablando de la iglesia, allí todo se debe hacer con discernimiento;  no es llegar, por ejemplo, a la conclusión que se puede casar un matrimonio gay de un momento al otro y hacerlo. Si se necesita tiempo, yo creo que hay que tomarlo con calma. Hay que caminar y ese es el desafío, que lo hagamos juntos y vamos construyendo convicción comunitaria, vamos viendo qué es lo que el Espíritu Santo nos va revelando.

Con el tema del aborto yo siempre he dicho que no soy un especialista en medicina, ni en ley; lo que sí digo, es que hay cosas que debemos comenzar por casa. Si nosotros defendemos la vida, si de pronto hay iglesias que aparecen, salen a la calle y levantan su estandarte, se hace indispensable entonces que comencemos por nosotros primero.

Si vamos a cuidar la vida de un no nacido, miremos qué estamos haciendo con nuestros hermanos. Seamos menos condenatorios, por ejemplo, con las niñas embarazadas antes del matrimonio, quienes son parte de  la comunidad; porque sería hipócrita decir que queremos cuidar a un bebé en el vientre, pero cuando nos aparece una señorita encinta, la lapidamos. Sería poco pastoral e hipócrita.

Así como lo sería decir que velamos por defender el derecho del no nacido, pero no nos preocupa la calidad de  vida del que ya está nacido. Es decir, sí defendemos al que no nace, pero no hacemos nada con los niños que están  en condiciones frágiles.

Lamentablemente estas discusiones tienden a politizarse y entonces el cristiano solo será aceptado si su vida gira en virtud de defender estas banderas. Tristemente hay sectores  que son muy radicales, en donde si alguien llegara a tener una opinión diferente, sería tachado casi de no cristiano.

¿Esa visión pastoral no tiende a pasar la línea divisoria entre la libertad y el libertinaje de los creyentes?

Cuando uno predica de la gracia siempre va a tener sus consecuencias. Pablo escribe a los Romanos y se pregunta; ¿abundaremos en el pecado para que la gracia sobreabunde? Algunas personas dentro de la iglesia malentendieron dicha gracia y la vieron como la luz verde para hacer lo que se quiere, pero no es eso.

Libertad no es  hacer lo que yo quiero, sino querer lo que yo hago. Por ejemplo; una prostituta hace lo que quiere, pero, ¿Quiere lo que hace? Entonces la libertad de la Biblia tiene que ver con poder movernos en amor para cuidar y velar por el bienestar del otro; esa es la libertad en Cristo.

Frente al tema del libertinaje, a veces creo que los evangélicos tendemos a motilar las propuestas morales éticas dentro del Nuevo Testamento. Por ejemplo; en las cartas pastorales aparecen varias listas; una de ellas la encontramos en Romanos, cuando Pablo dice: ustedes antes estaban apelando por la injusticia, ahora tienen que seguir un nuevo camino;  los que antes eran, ya no sigan siéndolo porque todos aquellos que practican estas cosas, no heredarán el reino de los cielos. Y comienza a enumerar prácticas en una lista larga.

Si vamos a hablar de libertinaje, usemos como referencia toda la lista; pero es curioso que en nuestras iglesias muchas veces le cerramos las puertas a los gay, pero se las abrimos a los avaros y estos últimos, aparecen la misma. La palabra avaricia en el griego es literalmente, vivir con más de lo que se necesita; la pregunta es, ¿Cuántos estamos viviendo así?

La posible estrategia de Pablo es muy interesante, ya que si tú eres honesto contigo mismo y lees esa lista, te darás cuenta que a lo mejor no estás en uno de los comportamientos condenables, pero sí lo estás en otro; a lo mejor no estás dentro de los pecados sexuales, pero sí en los que son, entre comillas, denominados como pecados sociales. Así que me parece que la lista tiene la intención de decirnos que nadie está afuera.

¿Dios es amor y es fuego consumidor?

Hay que entender los textos desde el momento en que se escriben, por qué se escriben, a quién se escriben y para qué se escriben. Por ejemplo, si un amigo que es soltero me dice que está teniendo problemas en el trabajo y que su jefe es terrible;  yo le puedo decir que salga de ese empleo, que busque otra cosa en la que esté mejor, etc; Pero si ese amigo es casado, tiene hijos y me pide un consejo al respecto, yo no le puedo decir que salga y busque otro trabajo, pues es otro momento, hay más variables a considerar.

Otro ejemplo; la Biblia en Romanos 13, cuando el emperador no perseguía todavía a la iglesia, recomienda someterse a la autoridad, pero Romanos 13 debe leerse con Apocalipsis 13; en donde la autoridad, treinta años después, es la bestia. Definitivamente hay que entender los momentos.

Yo creo que el mensaje de fondo es: “Cuidado, porque si bien Dios es amor, no significa que sea un viejito con barbas largas que tiene Alzheimer y nos deja pasar todo por la aduana”. Sin embargo, debemos recordar que aunque la Biblia habla de la ira de Dios, no dice que Dios es ira, pero sí, que Dios es amor.

Para Dios el pecado siempre tiene un vínculo de consecuencias con otro, es decir, consecuencias sociales. Me parece que en última instancia, el pecado es lo opuesto al amor, el cual busca el bien del otro; pecado es indiferencia al otro y/o dañar al otro.

¿Cuál es entonces el castigo para el pecador y el pecado?, ¿Cuál es el infierno?

No sé, nunca he estado ahí (risas).

Sería quitarle hojas a la Biblia si uno ignorara el mensaje del juicio de Dios. De hecho, una historia griega antigua hablaba de un hombre que encontró un anillo y con él podía hacerse invisible. Este hombre no encontró nada mejor que robar con su nueva condición. Como era invisible, le robaba a mucha gente. Al final, él muere, pero nadie lo descubre por su invisibilidad. Entonces la pregunta del filósofo es, ¿Quién lo va a condenar si  en su vida se salvó de todo tipo de castigo?; ¿Habrá algún otro juicio en el que esas personas que pasaron impunemente por esta vida sin ser enjuiciados, tendrán que dar cuenta en algún momento?

Yo creo que esa pregunta se la hace también el pueblo hebreo. Y este, es un pueblo que siempre fue minoría en su contexto. A ellos los explotaron, los maltrataron, sufrieron expropiaciones. En el tiempo de Jesús era terrible, él nació en Galilea, en un entorno en donde casi todos los terrenos estaban expropiados por las familias de los adinerados, entonces Jesús ve que hay impunidad; hay un ánimo en medio de la gente de esperar y ansiar la venida definitiva de Dios con su juicio, pues la gente ve que los malos mueren tranquilos en sus camas y las personas buenas, entre comillas, mueren injustamente. Entonces en esa vertiente se desarrolla la teología del juicio final.

Personalmente pienso que Dios en algún momento va a pedir cuentas. Ahora, los criterios que Dios va a usar son exclusivos de él, yo no puedo poner la ira de Dios a mi servicio. Uno puede tener algunas luces sobre lo que podría llegar a ocurrir.

Por ejemplo; cuando Jesús habla del infierno utiliza la palabra Geena, la cual se usaba para referirse a un basurero; entonces yo leí a un autor que me pareció muy interesante, él decía: “posiblemente podríamos definir también el Geena, como que Jesús nos está invitando evitar deshumanizarnos a tal punto, que terminemos allí; es decir, formar en una sociedad-basurero, convertir este mundo en un vertedero”.

Hoy algunos dicen que sí, que estamos en una sociedad tipo vertedero, hay gente en el planeta que es considerada descartable, desechable. Comunidades enteras; entonces me parece que la invitación de Jesús con esta palabra no es solamente con algo transitorio, sino como ahora; El Señor nos invita a creer en la propuesta del reino de Dios para salvar a la humanidad  ahora, de terminar siendo un vertedero.

¿Debemos entender la muerte de Jesús como el pago de una deuda que satisfaga a un Dios sediento de sangre?

Después que Jesús muere en la cruz, para un judío era difícil escuchar la predicación de que ese hombre era el Mesías, pues  la teología judía era cuidadosa en eso y morir colgado de un madero era maldición. Entonces las primeras mentes brillantes de la iglesia que venían de  un trasfondo judío, trataron de interpretar que la suya era una muerte política, concretamente Jesús murió en la cruz porque era una muerte destinada desde el Imperio Romano para aquellos que ponían en duda la autoridad del Emperador. De hecho, el título “Jesús Rey de los judíos”, es político porque el emperador no aceptaba otro Rey, Roma no aceptaba otro gobernante.

Por eso,  los primeros cristianos trajeron la imagen del cordero sacrificial que muere por todos o en representación de todos. Pero de ahí, a postular, como algunos teólogos posteriores, que Jesús derramó su sangre porque el Padre necesitaba ser satisfecho de una ofensa, me parece  que es distorsionar la imagen de Dios.

En ese caso, Dios sería el más grande fratricida de la historia. Cuando el escritor der Hebreos dice que la sangre de Jesús  nos salva, no quiere decir que su sangre tenga un componente mágico, sino que él estaba pensando de acuerdo al contexto judío que la vida de Jesús, representada en su sangre, nos salva. No es el sacrificio de manera ritual, sino que la muerte que tuvo fue el resultado en total coherencia del mensaje de una vida. Recordemos que para los judíos, en la sangre estaba representada la vida.

Entonces lo que nos salva, según mi criterio es la vida de Jesús, expresada en su sangre;  no su sangre es sí misma, sin tener en cuenta toda su vida.

¿Entonces cuál imagen debemos adoptar?

Hay textos que hablan de la expiación, pero en el contexto Bíblico, no es como en los ritos paganos. Las religiones antiguas, todas tenías ritos de expiación; sin embargo, esta era la iniciativa de las personas de aplacar la ira de un dios ofendido. Contrario a eso, la expiación de la Biblia es la iniciativa de  Dios de encarnarse y reconciliarse con la humanidad. Esto tiene  otra lógica, no es una de abajo para arriba; sino todo lo contrario.

Más allá de todo, yo creo que esa imagen hay que conjugarla con otra. Se trata de la de la reconciliación. El apóstol Pablo en segunda de Corintios dice que Jesús, en la cruz, estaba reconciliando al mundo.

No es que Dios le haya dado la espalda, como a veces uno escucha de manera tan entusiasta en algunos predicadores, sino que en ese momento, según la imagen de Pablo, Dios estaba ahí.

En un campo  de concentración hay una historia de un niño que  está siendo ahorcado a la edad de nueve años y mientras agonizaba con la soga en el cuello, uno de los que estaba en el grupo mirando gritó: “¿Dónde estás Dios frente a esta muerte injusta?”. Una imagen interesante sería entonces, ¿Dónde estuvo Dios en el momento de la cruz?, ¿Él estaba como un sujeto pasivo?, ¿Dios Padre siendo satisfecho de una ofensa?, o él estaba ahí mismo, en esa cruz,  en la persona de Jesús, solidarizándose con todos aquellos  que hemos vivido injusticia. A lo mejor él estaba ahí.

A mí me gusta creer eso, sin desmerecer las otras imágenes. Yo las veo en conjunto, porque son unas que responden a diferentes momentos; pero si las juntamos todas, yo creo que predomina la de Dios tomando la iniciativa, entregándose; Jesús mostrándonos la imagen de un Dios amoroso, compasivo, que no nos mira como enemigos,  sino como ovejas perdidas, torpes y que sale en nuestra búsqueda. Un Padre que así como al hijo perdido lo miró con misericordia, como cuando volvió a casa con todos sus harapos. Esa imagen predomina y la  cruz es el símbolo máximo de esa solidaridad de Dios con la humanidad.

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3 comentarios en “¿Cómo debe prepararse la iglesia para afrontar temas como la homosexualidad y el aborto? Entrevista con Ulises Oyarzún

  1. Ulises estuvo invitado en Bogotá a la Cumbre Nacional de Líderes de Jóvenes – Especialidades Juveniles Colombia. Una organización multi-denominacional que tiene como propósito convocar, capacitar y proveer herramientas a los líderes y pastores de jóvenes de hispanoamérica desde hace más de 13 años.

    No es una convención y no es del ministerio Soluciones Juveniles (este tiene base en Medellín) y tiene otro enfoque.

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