¿Cuántos son de su iglesia?

 Por: Martha Rocío Rivera

Cuando alguien me pregunta ¿y cuántos son en su iglesia?, llega a mi mente responder con la siguiente pregunta ¿y cuántos son realmente hijos de Dios en la suya?, y esto no para ofender a nadie, hay un fenómeno tremendo hoy día y es la lucha por la iglesia “más grande”, grande en qué?,   lo que pasa es que lamentablemente muchas veces nos olvidamos a que vino el señor Jesús a la tierra y cuál fue el propósito de su muerte en la Cruz, echándose el pecado de todos nosotros en sí. “Cristo hizo suyos nuestros pecados, y por eso murió en la cruz. Lo hizo para que nosotros dejemos por completo de hacer el mal, y vivamos haciendo el bien. Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados. (1° Pedro 2:24)”. Todos los días de mi vida pido a Dios que me ayude a vivir la vida conforme le agrade a Él y solo a Él, solo así podre llegar a tener la felicidad a su lado. Al lado de quien me ha dado todo, por quien vivo y respiro.

Me entristece algo que leí en  un artículo publicado en un periódico donde algunos  “Grandes Predicadores”, que menosprecian las pequeñas congregaciones refiriéndose a ellas despectivamente como “Iglesias de Garaje” y además agregando que “le hacen daño a las iglesias grandes”, olvidándose que en su momento  ellos también iniciaron de la misma manera y que quizás algún día manifestaron que “nunca se olvidarían de donde les rescato el Señor”…..  , que tristeza, que mala memoria tenemos los hombres…..,   (digo algunos , porque si bien ellos existen gracias a Dios por aquellos varones que realmente han nacido de nuevo y nunca se les ha olvidado de donde Dios les ha rescatado).

La bendita palabra de Dios es eterna porque Dios es el mismo ayer hoy y por todos los siglos y lo vemos sentado en el texto  1° de Corintios 1:10 “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” V. 12-13  Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo.  ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? “……,

Y es que esta escritura no era para ese tiempo, ¿cualquier parecido con la realidad de hoy es pura coincidencia?, en nuestros días estamos viviendo esto mismo y en  lugar de estar criticando o murmurando por las pequeñas manadas deberían orar para que en este mundo tan convulsionado y con tantos desordenes que se han venido dando en todos los sentidos, se extienda el evangelio y la gente se enamore de aquel que vino a dar su preciosa vida por los perdidos, dar gracias al Señor por que estas “iglesias de Garaje” están quizás preocupadas por llevar a cabo la misión encargada por el Señor Jesucristo, y apoyarlas ya que el cuerpo de Cristo es uno solo y la cabeza es CRISTO ¿cómo es que vamos a despreciar un miembro de este cuerpo?.  Creo que valdría la pena remontarnos a las escrituras y recordar que estas fueron inspiradas por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Y que los mandamientos se resumen en dos grandes mandatos Amar a Dios por sobre todas las cosas “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová”. y  Levítico 19:18

Volver a recordar  que nuestro llamado es a anunciar las buenas nuevas de salvación y remontarnos a los consejos de las escrituras que no fueron para el tiempo de los apóstoles, no no, para hoy también….

“Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte;  y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia.  Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor. (1 cor 1:26-35).

Martha Rocio Rivera

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