Sobre el ministerio de la mujer: ¡Que no calle!

Woman Shushing --- Image by © Royalty-Free/Corbis
Woman Shushing — Image by © Royalty-Free/Corbis

Me gustaría construir un argumento, más bien, sobre las palabras y comportamientos de Jesús hacia la mujer. Me inquietan mucho las acciones del Hijo de Dios en este respecto, pero para poder llegar a un acercamiento sobre lo que realmente ocurrió; es necesario tener en cuenta cómo estaba la situación para las damas en su época.

Cualquiera que se enfrente a los textos bíblicos del Evangelio, como mínimo debe saber que las mujeres judías eran percibidas como ´menos´ que los hombres (esta frase está sujeta a interpretaciones). Ellas eran consideradas como una propiedad más del hombre y les era prohibido estar en el templo o sinagogas aprendiendo. Es más, la mujer normalmente no andaba de par a par con su esposo, ni con los hombres, debía caminar unos pasos atrás de él.

Ahora, es inquietante encontrar todas las veces en las que Jesús tuvo contacto con las mujeres y cómo lo hizo. Quiero comenzar de ´menos a más´:

El primer caso al que me quiero referir, es el de la mujer sorprendida en adulterio; aquella que iba a ser apedreada por religiosos de su época. Es curioso que en el relato (dicho sea de paso, que para algunos autores este hecho pudo haber ocurrido, como pudo no haber pasado y por eso lo cuestionan dentro del canon), se buscara apedrear a la  adúltera, mas no al hombre con quien ella estaba pecando. Sin embargo, la actitud del maestro es decir: “ni yo te condeno. Vete y no peques más”. ¡Escándalo! Por donde se lo mire.

Pero avancemos más. En cierta ocasión, Jesús está en un pozo de agua. Allí entabla una conversación con una mujer samaritana. Yo sé que no se deberían dar muchas explicaciones sobre lo que significaba que un hombre judío, entablara en la calle una conversación con una mujer, samaritana y ´pecadora´. Quiero hacer hincapié en esto: No solo era mujer, además era samaritana y tras del hecho, era pecadora. ¡Escándalo! (Y eso que no estamos teniendo en cuenta que luego de su conversación, esta mujer presentó a muchos a Jesús – Hoy día lo llamaríamos evangelista).

Un momento memorable en el trasegar de Jesús, es cuando una mujer derrama perfume sobre los pies del maestro, todo en el contexto de la crítica de Judas. ¡Cuidado!, esta situación tiene una grande connotación social de la época. Se trata de una mujer que tiene este tipo de comportamientos con un hombre. Jesús lo permitió, no solo eso, lo aprobó, no solo eso, lo bendijo. ¡Escándalo!

A estas alturas yo sé que algunos están leyendo ya entre líneas. Otros, no se han dado cuenta de lo que está pasando; Sin embargo, falta la cereza del pastel.

Jesús tiene amigos y amigas. Entre ellos, dos mujeres: Marta y María. La primera, va a hacer lo que la mujer de su época haría comúnmente, preparar todo para servir a la visita; la segunda, en cambio, se queda escuchando atentamente las palabras del maestro de Israel. ¡Escándalo!… No solo porque el Mesías le permite a María estar en medio de ellos, sino porque le recrimina a Martha hacer lo que se supone las costumbres (únicamente) le permiten hacer y ¡debe hacer!. Oh, sí… No solo escándalo, además, ¡revolución!.

La mujer sin duda alguna está en la agenda de Jesús y en su época, él hizo lo que nadie con respecto a ellas. No lo hizo porque sí; no lo hizo, sin esperar nada de ellas.

Pero si del cuestionar el ministerio femenino se trata, debemos entonces tener muy presente el 1 Timoteo 2:11-12. Es por eso, que quiero presentar una hermenéutica que hace días compartió un contacto que conocí en una red social, Guido Alberto Sazo en su muro, y la cual, bien vale la pena considerar. Este argumento fue desarrollado por Gordon Fee:

“La mujer debe aprender con serenidad, con toda sumisión. No permito que la mujer enseñe al hombre y ejerza autoridad sobre él; debe mantenerse ecuánime.” 1 Timoteo 2:11-12 versión NVI


“Pablo Exhorta ahora el otro aspecto del problema de la inmodestia, a saber, la tendencia de la insubordinación. La mujer ha de aprender con serenidad, con toda sumisión. Al decir que la mujer ha de aprender, Pablo presupone que las mujeres participaban de la adoración pública y su instrucción se dirige también a ellas. Sin embargo, pretender que a partir de estas palabras que al apóstol está ordenando que se enseñe a las mujeres, inaugurando de este modo una nueva era para ellas (Gálatas 3:27-28), es ir demasiado lejos. El resto de los datos del nuevo testamento deja claro que esto ya había sucedido en la mayoría de las comunidades cristianas.

No obstante, la mujer (el texto griego utiliza el singular desde este versículo hasta la mitad del versículo 15) ha de aprender no <<en silencio>> (es decir, sin hablar), como algunas biblias traducen, <<sino en una actitud sosegada.>> (La misma palabra en 2:2 y en 1 Corintios 11). Puesto que esto es lo primero que se dice de las mujeres aquí en el versículo 11, y lo último en el versículo 12, parece claro que éste es el acento principal del pasaje. En este contexto lo más probable es que tales instrucciones pretendan corregir a ser <<chismosas y entrometidas, hablando de lo que no deben>> (5:13). Este modo de aprender <<con serenidad>> se completa con la expresión con toda sumisión (<<estar sujetas en todos los sentidos>>).

Pablo no dice a quién han de someterse. La ilustración de Adán y Eva que sigue ha llevado, con frecuencia, a plantear que estas palabras se dirigen a las esposas en la relación con los maridos. Pero la implicación de la palabra que se dirigen a las esposas en la relación con sus maridos. Pero la implicación de la palabra toda (tiene el sentido de todos <<los aspectos concebibles>>) Probablemente tenga en vista un alcance mayor que incluye la conducta de las viudas jóvenes en su <<andar de casa en casa (¿Iglesias reunidas en las casas?), hablando de lo que no deben>> (5:13)

El versículo 12, que comienza con una instrucción personal de Pablo (no permito; mejor, <<no estoy permitiendo>>, implicando unas instrucciones específicas para aquella situación), retoma los tres elementos del versículo 11 y los presenta con más detalle. No estoy permitiendo que la mujer enseñe se corresponde con la mujer ha de aprender. Por supuesto, una buena parte del problema de la iglesia de Éfeso estaba en la enseñanza. Los ancianos disidentes eran maestros (1:3; 6:3); los ancianos que son <<dignos>> a quienes probablemente Timoteo ha de servir ha de servir en cierto modo de modelo (4:11-16; cf. 2 Timoteo 2:2), son aquellos <<que dedican sus esfuerzos en la enseñanza>> (5:17). De hecho, en estas cartas Pablo se presenta a sí mismo como maestro (2:7)
Sin embargo, está aquí prohibiendo a las mujeres enseñar en la iglesia (las iglesias reunidas en las casas) de Éfeso, aunque en otras iglesias profetizaban ( 1 Cor 14: 26), y en Tito 2:3-4 se espera que las mujeres mayores sean buenas maestras de las jóvenes.

Una parte del problema es saber lo que implicaba <<enseñar>> en las iglesias del primer siglo. Las pruebas que encontramos en Corintios 12-14 indican que la <<enseñanza>> puede presentarse como un don espiritual (14:6, 26); al mismo tiempo, a algunos de la comunidad se les conoce específicamente como maestros (cf. Romanos 12:7) si bien existía una forma más privada de instrucción (Hch 18:26; en este texto es una mujer quién la lleva a cabo).

Teniendo en cuenta estas pruebas y lo que debe deducirse de estas epístolas, lo más probable es que la enseñanza en cuestión fuera instrucción en la escritura, es decir, la Escritura en su presentación de la salvación en Cristo (cf. 2 Tim 3:15-17) Si es esto lo que se prohíbe (Y de esto es muy difícil estar seguros) Entonces tal precepto se debe probablemente a que algunas de ellas habían sido terriblemente engañadas por los falsos maestros que tergiversaban el Antiguo Testamento (cf. 1:7; Tito 3:9) Al menos, éste es el argumento que Pablo retomará en los versículos 14 y 15.

Esta concepción se apoya, además en el hecho, de que se prohíba a la mujer que ejerza autoridad sobre el hombre, lo cual se corresponde con su deber de <<estar sujeta a todos los sentidos>> de versículo 11. La palabra que se traduce como autoridad que, en el Nuevo testamento, solo aparece en este texto, tiene la connotación de <<dominar>>.

En este contexto el término refleja, probablemente una vez más, el papel que desempeñaban las mujeres en la propagación de los errores —- o especulaciones—– de los falsos maestros y, por tanto, ha de entenderse en estrecha con la prohibición de enseñar. Lejos de intentar ejercer autoridad, Pablo concluye que la mujer he de estar no en silencio, sino <<en una actitud sosegada>> lo cual supone una repetición exacta de la frase preposicional del versículo 11. Por tanto, al parecer estas instrucciones a alguna forma de comportamiento impropio y perturbador, que incluía quizá la escandalosa afirmación de las herejías.” Comentario de las epístolas 1 y 2 de Timoteo y Tito, Gordon Fee.

He estado releyendo sobre el tema por varios días y para completar el siguiente documento, quisiera presentar unas palabras de Nelson Araujo al respecto:

“Si tuviésemos ejemplos en el NT de mujeres líderes (pastoras y/o ´apóstolas´), ¿toda esta discusión se acabaría verdad?

Bueno, coged vuestras Biblias (y si disponéis del griego, mucho mejor):

1. Febe es “ministra de la iglesia de Cencrea”. Rom 16,1 traduce ‘diaconisa’, lo que literalmente es “ministra” (‘diakonon’: así traducido en 1Cor 3,5; 2Cor 3,6; 6,4; 11,23; Ef 3,7; 6,21; Col 1,7.23.25; 4,7 y 1Tim 4,6. Si estudias el Griego del NT no se refiere a una “orden menor de ayudantes” (los típicos diáconos o diaconisas de 1Tim), sino que habla de líderes reconocidos de las Iglesias. Febe es “Ministra” (pastora) de la Iglesia en Cencrea.

2. Priscila y Aquíla. De las 6 ocasiones que el matrimonio se menciona, el nombre de la mujer aparece antes en 4 (Hch 18,18.26; Rom 16,3 y 2Tim 4,19). Toda persona avezada en literatura antigua (ejem, el NT) sabe que cuando se pone delante un nombre, se da prioridad e importancia. De los dos, Priscila era el personaje preponderante.

3. ¿Apostola?: Rom 16,7 nos da el nombre de una mujer que ostenta el titulo de “apóstol” (en el sentido de personaje de autoridad y liderazgo en la iglesia primitiva). “Junias” es nombre de mujer y el texto aquí es cristalino. No se puede negar el “ministerio femenino” en el NT.

4. Listado de colaboradoras: Rom 16 nos da un listado de hasta 6 mujeres a las que Pablo reconoce como colaboradoras en el trabajo de extender el evangelio (no solo limpiaban la iglesia o hacían magdalenas). Ellas son: Febe, Priscila, María, Junias, Trifena, Trifosa y Pérsida. En este capitulo Pablo reconoce el honor de personas (hombres y mujeres) que han peleado e incluso expuestos sus vidas por predicar el evangelio y edificar la iglesia.

¿Son suficiente estos ejemplos? No son los únicos. El NT está lleno de ellos. Os animo a leer el NT, atendiendo a ´todo el consejo de Dios’, no sólo a unos cuentos versículos sacados de contexto.” 

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Un comentario en “Sobre el ministerio de la mujer: ¡Que no calle!

  1. Linda forma de pervertir las escrituras para la conveniencia del pastorado femenino. cosa obvia por demas como antiblica. Ministerio femenino sobre la plataforma no es biblico. Cuando Pablo da las normas para pastorado y demas funciones en la biblia, siempre se refiere a varones. Confundir a una mujer que sirve, que ministra en una iglesia con el derecho a una ordenanza femenina ungida es algo antibiblico. Ha de dirigirse también en esos casos a la palabra original y buscar su significado, y con ese significado ubicarlo en el contexto. Busque las funciones de esas mujeres en el griego coine y se sorprendera. Dios le de humildad para aceptar lo que le revele.

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