Teólogo César Soto recuerda el Terremoto en Chile de 2010

sotoEl sábado 27 de febrero de 2010, Chile despertó con el horror de uno de los terremotos más devastadores de la historia reciente mundial. Consecuencia del movimiento telúrico, se levantó un tsunami que llegó a las costas del sur del país en tan solo 30 minutos después del sismo.

Esta catástrofe natural cobró la vida de al menos 525 personas, según la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior (ONEMI); así mismo, se registraron cerca de dos millones de damnificados.

Hablé con César Soto; escritor, pastor, teólogo y pensador cristiano latinoamericano, quien vivió este episodio de la historia nacional chilena junto a su familia. Hoy, cinco años después, recuerda el drama vivido y hace un homenaje a todos aquellos que sufrieron las consecuencias de esta tragedia.

¿Cómo era su vida antes del terremoto?

Yo estaba dedicado a hacer grabaciones, videos, gráfica, música y también predicación para una agencia misionera estadounidense. Salía a giras en USA unas dos o tres veces al año.

En el momento del terremoto yo debía estar en gira, pero la embajada me rechazó la visa y de verdad lo agradezco, habría sido horrible estar en USA sin saber nada de mi familia.

¿Cómo estaba compuesta su familia en ese momento?

Éramos mi esposa y dos hijos varones de 6 y 2 años, el tercero aún no llegaba.

¿En dónde se encontraba usted en el momento del sismo?

Estábamos muy cerca del epicentro, a unos 40 kilómetros. La ciudad se llama Tomé y a unos 7 km, se ubicaba una de las áreas que más destruiría el terremoto y posterior tsunami.

¿Cómo fue su experiencia durante el terremoto?

Horrible. Era de madrugada, desperté por el movimiento inicial y nos miramos con mi esposa; yo le dije: “si esto sigue tres segundos más, salimos”. Antes de terminar de decir lo que le estaba manifestando, corrí al dormitorio de mis hijos y prácticamente los saqué de un jalón, la casa se sacudía como una sartén.

Se sentía como si fuera el fin del mundo, mi hijo mayor se acercó y juntamos a toda la familia, luego nos tiramos al suelo, era difícil estar de pie. Oramos para que todo terminara mientras las cosas se caían a nuestro alrededor. Muy compleja la situación.

Calcula, el movimiento duró casi tres minutos; eso puede ser eterno cuando pasa lo que ocurrió.

¿Qué fue lo que más lo asustó en ese momento?

Lo que vendría después. Digo, las cosas se recuperan, pero la verdad no sabíamos qué pasaba afuera.

No era seguro salir de casa porque el acceso tenía un ventanal, si las ventanas colapsaban, eso iba a empeorar las cosas al intentar evacuar. Por alguna razón yo sabía que la casa no cedería, así que decidimos esperar en el suelo hasta que todo acabó. Creo que mi principal preocupación era la seguridad de mis hijos, por eso nos quedamos en el lugar y no intentamos arrancar, simplemente buscamos un espacio al lado de la chimenea y esperamos.

Tan pronto terminó el sismo, ¿Cuál fue el paso a seguir?

Salimos de casa, fuimos a ver a la familia y esperamos.

Nosotros vivíamos en un cerro, en la costa. Al poco rato vimos gente subir desde el centro de la ciudad por la posibilidad de un tsunami en la zona. Tratamos de buscar un radio a baterías y sintonizamos alguna estación, en ese momento nos dimos cuenta de lo masivo del terremoto y lo grave de la situación.

Vivíamos en un departamento que se encontraba arriba de una ferretería, comenzamos a sentir el olor a solventes derramados y ahí mismo nos pusimos a ventilar el lugar y a limpiarlo, el peligro de una explosión era real.

terremoto2¿Cómo era el panorama a su alrededor?

Justo en el sector no se veía gran desastre, pero a las pocas horas supimos que Dichato, a 7 km., había sido arrasado por el tsunami.

¿Cómo vivieron las réplicas posteriores?

Era horrible porque no sabías si se repetiría algo de la misma intensidad. Curiosamente nos acostumbramos, a pesar que eran muy fuertes algunas.

¿Cómo vivieron los días siguientes a la tragedia?

Mi papá es un tipo muy práctico, estábamos en su casa y dijo: “nadie más usa el baño de hoy en adelante, la comida se va a racionar y nos vamos a organizar en turnos para hacer guardia las 24 horas”. Acto seguido, salimos y construimos letrinas para que los 25 refugiados en su casa pudiéramos resolver el tema sanitario. En esos días tuvimos no sólo el terremoto y tsunami, también experimentamos el vandalismo de personas que sin escrúpulos robaron cosas tan necesarias como televisores LCD; ¡muy útiles sobre todo cuando no teníamos luz, ni agua!

¿Recibieron ayuda humanitaria como comida, ropa, etc.?

Nosotros estábamos bien abastecidos, pero cuando fuimos a Dichato y vimos el desastre, entonces nos organizamos y comenzamos a trabajar en esa área. Ahí grabé algunos videos para concientizar a nuestros amigos en el extranjero y así generamos un caudal de donaciones para ir en ayuda de ese lugar.

¿Hubo pérdidas humanas cercanas a usted?

No, cercanos nadie

¿Pérdidas materiales?

La casa en la que estamos resistió muy bien el terremoto, nuestras pérdidas fueron menores, las cosas se cayeron, se estropearon ciertas estructuras, etc. pero hubo gente que lo perdió todo, absolutamente todo.

¿Cómo lograron levantarse de ese golpe?

Poco tiempo tuvimos para quejarnos, más fuimos muy agradecidos de poder estar bien. Además el trabajo en Dichato nos consumió por completo, no había tiempo de sentir pena por uno mismo cuando veías a gente durmiendo en tiendas de campaña.

¿Cómo es la vida días después de un terremoto?

Muchas empresas no estaban en condiciones de operar, ahí comenzaron los saqueos.

Debido a la previsión de mi papá no tuvimos problemas de suministros ni de alerta sanitaria, pero la gente que siguió usando el baño como lo hacía frecuentemente tuvo muchos problemas porque en cuestión de días la insalubridad era inmensa. Bomberos suministraba agua en las calles y las filas eran de cientos de metros, los alimentos se acabaron para muchos y ahí salió lo mejor y peor de la gente; unos daban todo, otros querían vender a precios astronómicos.

¿Cuál fue la lección más grande de todo esto?

La gente que conocimos en Dichato en los años posteriores, nos dio una gran lección. Una señora nos decía: “Yo antes tenía una vajilla hermosa, extraordinaria, tenía unos manteles preciosos, tenía… pero siempre pensaba que habría una mejor ocasión para usarlos, así que nunca los usé… el tsunami se llevó todo, nunca disfruté de lo que tenía, así que hoy disfruto la vida como si fuera el último día y ofrezco todo lo que tengo porque no sé si mañana lo tendré…”; esas fueron las lecciones que aprendí, las que aprendimos todos los que trabajamos en las labores de asistencia posterior al terremoto.

A usted siempre se le ha conocido por su activismo social. Hoy, cinco años después su mensaje es que no se debe hacer teología del miedo, usando este tipo de eventos para manipular. ¿Cómo explicar ese reclamo?

Después del terremoto en todas partes se hablaba de que Dios les había avisado, que ellos ya sabían. Yo pensaba, “qué estupidez puede concebir un Dios que te avisa de algo y no te dice cuándo, ¿cuál es el sentido si no puedes hacer nada al respecto ni siquiera ayudar a otros?”; Ese tipo de cosas me ponían muy mal.

Algunos decían que era castigo de Dios, otros que era el diablo; en fin, la gente le pone interpretaciones teológicas a eventos y no siempre la interpretación tiene  un fin muy claro.

En Chile profetizar un terremoto es como decir en un evento de jóvenes que ahí hay muchos en fornicación; es absurdamente obvio y muchos siguen usando ese tipo de predicación para “atraer” a la gente a Dios.

Mi lectura del evangelio me dice que no hay ningún otro motivo válido para seguir a Dios que el amor; si algunos llegan a Dios por otra razón está bien, pero permanecer con esa motivación como un estilo de vida no tiene sentido alguno para mí.

Video compartido por Soto:

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Un comentario en “Teólogo César Soto recuerda el Terremoto en Chile de 2010


  1. https://polldaddy.com/js/rating/rating.js[…] En el 2010 ocurre el terremoto 8,9 en Chile y todo cambió para nosotros como familia. Decidimos renunciar a la agencia para asentarnos en Dichato, un pueblo costero en Chile que fue azotado además por varios tsunamis posterremoto, y plantar una comunidad de fe allí. Entonces aprendí muchísimas cosas que no se reciben en el instituto bíblico, y fue el escenario para lo que escribí en Cristianismo 2.0. (Lea aquí: ¿Cómo es vivir la fe después de un terremoto en medio de la tragedia?) […]

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