La verdad a medias

Hace algunas semanas vino a mi mente una frase que escuché de alguien mas y que personalmente me intimidó a tal punto que no pude dejar de pensar en ella hasta que finalmente la “digerí”. Hoy, mucho tiempo después la recuerdo con cierta nostalgia y hasta con vergüenza ajena. El célebre comentario es: “odio el pecado, odio la mentira y no se cómo algunas personas pueden mentir descaradamente”.

Recuerdo también cierta vez el sermón de un predicador que decía algo más o menos así: “Yo tengo que decir lo que veo porque hay muchos que están pecando, mintiendo, etc…. Así como hizo nuestro Señor Jesús que en el templo sacó los mercaderes, yo tengo que decirle a muchas personas hoy : Sepulcros blanqueados,  generación de vívoras, ladrones…”

Ante tales declaraciones aplaudí la vehemencia de este orador que estaba llamando a lo bueno, bueno y a lo malo, malo. Que gran discurso y que equivocado estaba yo al respaldar estas palabras llenas de veneno y alejadas cien por ciento del deseo del corazón de Dios al momento de referirnos a nuestro hermano.

Tengo que evocar un discurso que a mi parecer es uno de los mas impopulares que tuvo Jesús, cuando en Mateo 7:3-5 dijo: ” ¿ Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no dejas de ver la viga que está en tu propio ojo?;  ¿O cómo dirás a tu hermano: déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? . Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano”.

Oh, oh; No entiendo… ¿Entonces por qué Jesús tuvo ese comportamiento en el templo?; ¿ Por qué lo de sepulcros blanqueados y demás? Sencillo, porque Jesús no tuvo una viga, ni siquiera una paja en su ojo y en esa condición pudo mostrar las “pajitas” en los ojos de los demás. Él no pecó.

Pienso que algo nos quería significar el maestro con todo esto, seguramente desde su humanidad vio que muchos años depués buscaríamos agarrarnos como perros y gatos entre hermanos, queriendo acabar el mal del otro sin darnos cuenta de lo podridos que estamos nosotros mismos internamente.

Esa persona que “odia el pecado y la mentira” en los demás, tal vez no se ha dado cuenta que seguramente todo el tiempo miente. Yo me pregunto, ¿usted tiene computador en casa?, ¿ese computador está licenciado? Quiero decir: ¿ su paquete office, o el sistema windows que usa es “pirata”?, ¿Alguna vez usted ha comprado una película en la calle pagando mucho menos dinero de lo que verdaderamente cuesta? (o al menos no legalmente). Pues me consta que la persona que pronunció esa frase a mis dos preguntas anteriores, contestaría si. Sin embargo, no es conciente que está robando o seguramente está mintiendo, pues no está reconociendo el trabajo de  quienes realizaron ese software o esa película, está mintiendo a las autoridades y las leyes que prohiben la compra y venta de material “pirata” y lo peor : ESTÁ ACTUANDO DE ESA HORRIBLE MANERA QUE TANTO ODIA Y CRITICA!.

Tengo que aclara que a las preguntas del párrafo anterior , yo también tristemente tengo que responder si.

A eso se refería Jesús cuando nos dijo que debemos limpiar primero la viga propia. Es que nos olvidamos de los pequeños detalles, de las cosas que hacemos comunmente y que son también pecados delante de Dios. En algo tan pequeño e “insignificante”, también estamos ofendiendo a nuestro Padre y en vez de corregir nuestro caminar, estamos gastando el tiempo en criticar a los demás juzgándolos muchas veces hasta de una manera intransigente.

Esto no quiere decir que entonces no señalo a nadie y en eso me escudo para pecar, no!… Al contrario, es una oportunidad para buscar la manera de cambiar mi manera de proceder y después ayudar a los demás para que lo hagan también. Cuando experimento lo difícil que puede llegar a ser servir a Dios, honrándolo en todo; Mi corazón podrá ver con ojos de misericordia a los demás.

Alguien me dijo un día: “Digo lo que digo porque Dios me justificó y me santificó”, ok está bien, pero debemos caminar en eso. Es ahí en donde está el verdadero precio a pagar, pues el asunto no es llegar sino, mantenerse. Dios te hizo santo, mantente santo!.

Solo hay uno que es bueno, pues el que diga que no peca es mentiroso.

Si tú eres de los que juzga sin piedad, a priori, sin ver primero tus propios errores y falencias antes de distinguir los de los demás; debes cambiar de rumbo. Si estás en un medio en donde ves que muchos practican esto, si estás recibiendo condenación por parte de otros sin derecho a defenderte, corre por tu vida.

David A. Gaitan
Web: http://www.davidgaitan.com
E-Mail: info@davidgaitan.com
Twitter: @dabycito
Facebook: David Gaitan Producciones

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3 comentarios en “La verdad a medias

  1. Estoy totalmente de acuerdo. Además muchas veces se pretende respaldar nuestras acciones inapropiadas con las acciones de Jesús, pero olvidamos que a nosotros nos toca esforzarnos día a día si pretendemos alcanzar por lo menos una mínima parte de su perfección. Por otra parte muchas veces oímos discursos que en el momento nos parecen maravillosos pero no en vano con el tiempo el Espíritu Santo nos da el discernimiento necesario para ver el error y hacer nuestro propia análisis.

    Te Felicito por este blog, yo también he sentido el efecto de ese “gusanito” y cuando así lo pide es mejor compartir lo que en Cristo aprendemos. ¡Bendiciones!

  2. Es una forma tremenda de exponer el cómo muchas veces juzgamos a los demás, pienso que es muy sencillo actuar de ciertas maneras cuando estoy freante a los demas, sin embargo, qué hay de aquel lunes en mi casa cuando nádie me mira, qué pasa por mis pensamientos etc.

    pienso, y siempre lo pensaré, que frente a las personas es sencillo mostrarME,pero que ahí de los momentos cuando nádie me ve.
    Somos lo que vivimos.
    Vivimos a Cristo?.
    No en serio, vivimos a Cristo?
    Gracias Daviid, tremendo.

  3. No existe verdad a medias, la verdad es 100%, el hecho de que haya un 1% de mentira automaticamente todo se convirtio en mentira. Dios es un Dios de Verdad, Jesus es la Verdad, nada podemos contra la verdad que es El. Y nosotros debemos ser hombres y mujeres de verdad, “Que nadie tenga nada que decir en contra nuestra y si lo dicen que sea mintiendo”, pero que nuestros actos sean consecuentes con lo que hablamos.

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